Programa PODEMOS

Salud Pública y Servicio Vasco de Salud

Mejoraremos la financiación de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud, aumentando su financiación con, al menos, el 1% del PIB de Euskadi a lo largo de la próxima legislatura.

Entendemos la Salud como servicio público básico que, por tanto, debe ser protegida y promovida desde las instituciones mediante una financiación adecuada y un control eficiente del gasto, dedicando especial atención a aquellos tratamientos que, por su costo y repercusión social, supongan un reto (como los nuevos antivirales para el tratamiento de la Hepatitis C) La caída del gasto sanitario durante la presente crisis no se ha producido por igual en la sanidad pública y en el sector privado. Es un hecho que, en los últimos años, la sanidad privada crece de manera suave pero incontestable, mientras que la sanidad pública cae de forma llamativa, tanto en su financiación como en su disponibilidad de recursos, por los recortes económicos producidos a partir del 2010.

La posible falta de respuesta de la sanidad pública empujará, a quien pueda permitírselo, a buscar en el sector privado la cobertura de sus necesidades surgidas de la descapitalización del sector público, de la insuficiente protección social -debido a los recortes- y del déficit público. En otras palabras, la crisis y los recortes están teniendo consecuencias negativas en la actividad de la sanidad pública, incrementado las listas de espera, paralizando los presupuestos y recursos de la Ley 39/2006 de Dependencia, disminuyendo plantillas y recursos, estableciendo copagos (que son -al fin y al cabo- procesos de doble pago) y, finalmente, repercutiendo de manera directa en los bolsillos de las personas más necesitadas. Recordemos que la Ley de Dependencia afecta a más de 1.000.000 personas, mientras se han reducido las prestaciones económicas al cuidado familiar y reducido las horas en los servicios de ayuda a domicilio, entre un 20% y un 60% según las distintas CCAA.

La política sanitaria debe estar encaminada a promover y mantener la calidad del servicio y a fortalecer el sistema público de Salud, con una gestión eficiente de los recursos públicos y contrarrestando otros modelos basados en la externalización y privatización de servicios. Contrarrestaremos los efectos del Real Decreto 16 / 2012, de 20 de abril, mediante el cual se destruyó la universalidad de la asistencia sanitaria en el Estado, hasta su derogación. El gasto sanitario público en el Estado y en la Comunidad Vasca es inferior a la media europea. La presión fiscal en el Estado a las grandes empresas y fortunas, es de las más bajas de Europa. El fraude fiscal se estima que es un 25% del PIB y se destinan mínimos recursos a combatirlo.

La industria farmacéutica tiene excesiva influencia sobre nuestros gestores y profesionales lo que lleva a una sobreprescripción de fármacos y tecnologías. Esto supone un alto gasto farmacéutico que se puede optimizar de forma importante.

Los servicios privatizados son más costosos que los públicos y siempre con un importante deterioro en la calidad. Los copagos han supuesto un mayor gasto en vez de ahorro debido al coste de su gestión que ha superado al objetivo de ahorro. La atención primaria generalmente es más resolutiva y menos costosa que la atención hospitalaria. Es preciso aumentar el apoyo en recursos que la haga más autónoma. La optimización de los anteriores aspectos nos dará los recursos necesarios para un sistema sanitario público de calidad y con suficiente financiación.