Programa PODEMOS

Cultura y medios de información públicos

La cultura es el conjunto de prácticas, expresiones, lenguajes e ideas que nos vincula a una manera de entender la sociedad y el mundo en que vivimos. Un conjunto de rasgos distintivos y señas de identidad que nos permiten reconocernos y compartir con los demás un modo de vivir y de pensar. Como afirma la UNESCO en su declaración de 1982, a través de la cultura las personas se expresan, toman conciencia de sí mismas, se reconocen como un proyecto inacabado, se ponen en cuestión, busca nuevas significaciones, y crean obras que las trascienden.

Por lo tanto, la cultura así entendida tiene una importante dimensión política, de construcción de comunidad y convivencia, muchas veces invisible, pero que es imprescindible tener en cuenta si queremos empujar el cambio social.

Por eso, desde Elkarrekin Podemos queremos proponer otro modelo cultural para Euskadi, que ponga la cultura en el centro de la vida​.Un modelo menos paternalista y mercantilizado y más feminista y ciudadano. Un modelo que se nutra del sustrato de eso que somos, para proyectarnos en aquello que nos gustaría ser; Un modelo que cultive prácticas culturales en todos los ámbitos, desde lo profesional o desde lo amateur, que sirvan para estimular la creatividad y la experimentación, desarrollar del pensamiento crítico y promover una experiencia emancipatoria y de dignidad personal y colectiva. Un nuevo modelo cultural basado en cuatro pilares: El derecho y acceso a la cultura, La diversidad cultural, La sostenibilidad del ecosistema cultural y La cultura es comunicación. Apostamos por:

Un nuevo modelo cultural que defienda el derecho a la cultura como uno de nuestros derechos fundamentales. ​Un derecho básico que se concreta principalmente en el derecho de acceso universal a la cultura de toda la ciudadanía, con un papel de implicación activa, ya sea como público​s o como ​creadores cultural​es​. Un acceso entendido como la posibilidad de formación, ​creación​,uso y disfrute cultural, superando todo tipo de barreras tanto reales como simbólicas y de manera distribuida por todo el territorio. Una cultura entendida como un servicio público, que diversifique su oferta en toda una red de centros culturales, bibliotecas, y en espacios independientes de todo tipo (gestionados por agentes culturales y/o por la ciudadanía), así como en el espacio público, como lugar principal para el desarrollo de la cultura viva comunitaria; revirtiendo la tendencia de la cultura como producto mercantilizado y espectacularizado, para el consumo, el ocio y el turismo, del gran museo y el macroevento, que se está imponiendo en Euskadi.

Un nuevo modelo cultural que impulse la cultura como bien común y no como instrumento identitario frentista​; que celebre las muchas y diferentes culturas que cada vez más conviven en Euskadi y que componen un crisol de identidades múltiples. Un modelo cultural que ponga en valor la pluralidad, la abundancia de lenguas y lenguajes, prácticas, expresiones y costumbres; que promueva una cultura multicultural e interdisciplinar, que sea más abierta, inclusiva, dialogante, dispuesta a comprender al otro, a hibridarse, a re­pensarse en el marco del estado, de Europa y del mundo. Una cultura menos autocomplaciente y autorreferencial, que desde el sentido que le aportan sus raíces, no permanezca anclada por interesados clichés esencialistas y estereotipos partidistas; sino que se abra a un futuro fruto de la diversidad, riqueza y viveza de la sociedad vasca.

Un nuevo modelo cultural que cuide del ecosistema de agentes culturales, asegurando su diversidad, equilibrio y sostenibilidad de su tejido ​creativo​, en un marco de colaboración público­-privada, y de necesaria redefinición dentro del plan vasco de innovación y de cambio de modelo de ​creación artística, en el que las denominadas Industrias Culturales y Creativas (ICC) son uno de los identificados como 'territorios de oportunidad'. Un ecosistema que cuenta con tejido rico y variado pero en general muy pequeño y atomizado, que sufre una gran precariedad, con microempresas y trabajadoras de la cultura, sometidas a una desregularización y un no reconocimiento profesional, con trabajos intermitentes, externalidades, subcontrataciones, etc.; y dependientes en exceso de subvenciones o licitaciones institucionales regidas en general por procedimientos de concurrencia y criterios de valoración muy burocratizados y poco transparentes. ​ Un nuevo modelo cultural que entienda que la cultura es en gran medida comunicación y ​educación, y ​que la comunicación ​y la educación ​son una herramienta fundamental para el cambio cultural. ​Un modelo que otorgue mayor legitimidad reconocimiento social a la cultura y sus agentes, a través de una mayor visibilidad y pedagogía desde los medios de comunicación públicos. Así como la inclusión de las disciplinas artísticas y culturales en las líneas curriculares de los centros educativos con el objeto de educar en el arte y la cultura otorgándoles la misma relevancia académica que otras disciplinas.

Los medios de comunicación públicas como herramientas de difusión cultural. ​Un espacio mediático que debe abordar de una vez por todas la transformación del modelo de EITB, tanto para ser homologable a los estándares europeos, como para poder ser el servicio público que la ciudadanía precisa: independiente, plural y con contenidos de producción propia regidos por criterios de calidad, innovación y utilidad pública; frente al mero instrumento gubernamental y de entretenimiento que es en la actualidad. Un espacio mediático que debe contemplar también otras posibilidades más allá del ente público, relacionadas con la comunicación social y los medios independientes.

Todo esto implica además una nueva cultura política, que con imaginación y con audacia sea capaz de desenredar la madeja dialéctica neoliberal del desencanto y el desinterés por participar activamente en la vida pública. Una nueva cultura política que escuche y se haga oír usando palabras nuevas o resignificadas; que produzca otros imaginarios y subjetividades; y que comunique desde la puesta en valor de lo común y la alegría por recuperar la cultura como​forma integral de entender la democracia.

En definitiva, desde Elkarrekin Podemos apostamos por un nuevo modelo cultural que ­partiendo del poner atención al desarrollo políticas culturales que atiendan las problemáticas del tejido cultural y sus distintos sectores­, ponga el foco en el desarrollo de una nueva cultura democrática, una nueva cultura de convivencia, de innovación, de empleo, educativa, ecológica, social, científica… Y también, el desarrollo de una nueva cultura para la cultura. Porque sin revolución cultural, no hay revolución social.

MEDIDAS ESTRATÉGICAS, TRANSVERSALES Y SECTORIALES

Para hacer posible esta apuesta por un nuevo modelo cultural, es necesario abordar la política cultural desde un enfoque estratégico, mucho más articulado y coordinado entre las distintas áreas de competencia dentro del propio Gobierno Vasco, así como con otras administraciones e instituciones vascas.

Una política pública basada en la participación democrática real y la gestión responsable, regida en unos principios y procedimientos de transparencia, supervisión, evaluación y rendición de cuentas. ​Además de estos principios generales, las principales medidas que desde Elkarrekin Podemos proponemos para poner en marcha un nuevo modelo cultural son: