Programa PODEMOS

Agua

Euskadi pasa por ser un país donde el agua es un recurso abundante y accesible. Sin embargo esta apariencia no se corresponde con la realidad: los efectos del cambio climático pueden alterar el reparto temporal y especial de las precipitaciones y nuestra capacidad de almacenamiento de agua dulce es limitada. Además la actividad agroganadera intensiva que se desarrolla en ciertas comarcas y en áreas de influencia de los pantanos alaveses, la construcción de infraestructuras alrededor de los pantanos y acuíferos alaveses (polígonos industriales, TAV, autovía Urbina-Maltzaga), y la amenaza de explotar los recursos gasísticos de nuestro subsuelo (“fracking”) suponen una permanente amenaza para las reservas de agua de que disponemos. A pesar de que en los últimos años el consumo de agua per cápita en Euskadi ha disminuido un 15%, debido sobre todo al notable descenso en la producción agrícola y ganadera local, esa situación puede revertir en el futuro, incrementando la presión sobre un bien limitado.

La solución pasa por una gestión racional de los recursos que tenemos, y continuar con las actuales campañas de sensibilización y fomento del ahorro (gestión de la demanda). Pero además, siguiendo las directrices emanadas de la Nueva Cultura del Agua, desde Elkarrekin Podemos proponemos:

Modernizar el abastecimiento de agua para usos agrícolas y ganaderos, exigiendo la implantación de sistemas de canalización y riego eficientes, así como sistemas de control de los consumos y del origen del agua (clausura de captaciones superficiales, pozos y sondeos ilegales).

Continuar estableciendo un estricto control de los acuíferos para evitar su agotamiento, elaborando planes de explotación basados en estudios hidrogeológicos que hayan evaluado su capacidad de suministro en distintas situaciones climáticas y épocas del año. En el caso de los acuíferos alaveses, prohibir cualquier tipo de explotación de los recursos gasísticos que pudieran existir en el subsuelo y de cualquier actividad que pueda afectar a la calidad del agua de los acuíferos.

Incrementar progresivamente los cánones de la Agencia Vasca del Agua (URA) hasta conseguir en 2020 un precio real final que refleje en su totalidad los costes del ciclo integral del agua. Promover a los distintos consorcios el establecimiento de una escala de precios progresiva, con un primer tramo de carácter social y precios paulatinamente más altos en función del consumo per cápita. Rechazar el dragado de estuarios y rías cuando estén desaconsejados por razones ecológicas y/o por el riesgo de remover sedimentos contaminados.

Seguiremos apostando, siempre que no aumente el riesgo a bienes y personas y sea asumible social y urbanísticamente, por la eliminación de las construcciones, muros y escolleras de los cauces fluviales, promoviendo una restauración con criterios ecológicos de sus riberas.

Culminar, para el año 2020, la depuración de todas las aguas residuales antes de su vertido a los ríos y mar, en las cuencas que aún no disponen de plantas de tratamiento (Urdaibai, Valle de Ayala, La Llanada Alavesa, Rioja Alavesa, Karrantza, comarca del Lea y otros núcleos de población menores). Para ello, daremos prioridad en los presupuestos a la ejecución definitiva de los proyectos de saneamiento (muchos ya redactados) para dar cumplimiento a las exigencias de la Directiva Marco del Agua, cuyo objetivo es obtener una correcta planificación de los recursos hídricos y el buen estado de los ecosistemas acuáticos para el año 2015, fecha a la que ya llegamos tarde.

Incrementar las campañas de sensibilización sobre ahorro y buen uso del agua en todos los ámbitos, así como para la instalación de mecanismos ahorradores.

Desarrollar un Plan Estratégico para que URA cofinancie proyectos municipales y comarcales destinados a renovar las redes de distribución (para reducir sus pérdidas) y a implantar redes separativas de saneamiento que eviten la recogida y posterior depuración de las aguas pluviales junto con las residuales, con el fin de reducir los costes de gestión de las plantas depuradoras y el precio final del agua. Facilitar la utilización del agua de lluvia recogida en esas redes separativas para usos urbanos no sensibles (riego, limpieza, etc.).

Apoyar y defender la iniciativa europea de considerar el agua como un bien público y defender la gestión pública del agua, no sólo por motivos ambientales sino también sociales.