Programa PODEMOS

Movilidad sostenible e Infraestructuras

Es preocupante ver cómo ha aumentado el consumo de energía y las emisiones ligadas con el sector de transporte. El número de vehículos ha aumentado un 70% desde 1990, suponiendo el 35% del consumo de energía. Esto ha supuesto que las emisiones de gases ligadas al transporte se hayan duplicado. Es necesario por lo tanto un replanteamiento de la movilidad y la accesibilidad a nivel de la comunidad.

La apuesta por la movilidad sostenible comienza por la adopción de otro modelo territorial y urbano basado en dos aspectos fundamentales: las distancias cubiertas en los desplazamientos han de acortarse (con lo que disminuirá la necesidad de movilidad) y los circuitos de consumo deben ser principalmente locales, pues sólo de esta manera podrán fomentarse los desplazamientos no motorizados (peatonales y en bicicleta). Un sistema de movilidad será sostenible y viable, si se fundamenta en el transporte no motorizado; todas las demás propuestas (electrificación del transporte público, plataformas intermodales para enlazar tren, metro, bicicleta, autobús y tranvía) son complementarias a esta idea central.

En Euskadi la práctica totalidad del transporte de personas y mercancías se realiza por carretera, modalidad que origina el 85% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al transporte. Esto provoca que seamos uno de los territorios de Europa con un mayor grado de artificialización del suelo. Por otra parte casi el 80% de los desplazamientos habituales de la gente tienen como objetivo acudir al trabajo (36%), hacer las compras (25%) y realizar actividades de ocio y recreo (24%), actividades para las que se emplea el vehículo privado de forma hegemónica.

Para reducir los efectos negativos de nuestro insostenible sistema de movilidad es preciso adoptar las siguientes medidas:

Habida cuenta de que el 80% de los habitantes de nuestra Comunidad deben recorrer más de 1 kilómetro para acudir a su puesto de trabajo, antes de 2020 todos los polígonos industriales del país habrán de disponer de servicio de autobús urbano o interurbano en horarios adecuados. Además es imprescindible que todas las empresas cuya plantilla exceda de 50 personas pongan en práctica un plan de movilidad en un plazo máximo de 5 años, que incluya medidas como el teletrabajo, la racionalización de los horarios laborales, los autobuses de empresa o el uso del coche compartido. Trabajaremos desde el Consejo Vasco de Finanzas para que el coste de estas medidas sea un gasto deducible en el Impuesto de Sociedades.

Es importante, asimismo, el impulso y mejora del transporte público en las capitales y principales ciudades vascas, así como el interurbano, apostando definitivamente por la movilidad sostenible. En este sentido, desde Elkarrekin Podemos impulsaremos los acuerdos institucionales necesarios que permitan culminar la integración de todas las redes de transporte (autobús urbano e interurbano, BRT, tranvía, tren de cercanías, Metro/Topo, préstamo de bicicletas), estableciendo el billete único y redefiniendo las líneas y servicios y horarios de cada medio de transporte, para racionalizar el servicio (en precio, conectividad e intermodalidad). En cualquier caso, consideramos imprescindible una revisión de la política de transportes para que dé servicio a los pequeños núcleos de población dispersos por toda la geografía vasca, mediante un pacto interinstitucional.

Defendemos un modelo de ciudad densa, compacta y compleja, con mezcla de usos, que favorezca el comercio de proximidad y los desplazamientos no motorizados. Estudiaremos la viabilidad de establecer una normativa básica dirigida a promover plataformas de reparto y entrega de mercancías al por menor (Cooperativas MiniLogísticas), a fin de reducir la entrada de vehículos comerciales en los cascos urbanos. También abogamos por los circuitos cortos de comercialización de bienes de primera necesidad y generalizar el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) entre la ciudadanía y la Administración, con el fin de mantener la accesibilidad y la comunicación, pero evitando los desplazamientos innecesarios.

Pretendemos subvencionar la reducción del parque de automóviles privados, impulsando servicios complementarios como las iniciativas (públicas o privadas) de préstamo y uso compartido de automóviles (“car sharing”). Aprobaremos un plan para propiciar la electrificación de todo el parque de vehículos del Gobierno Vasco, en un plazo máximo de 5 años.

Por otra parte, decretaremos una moratoria para las grandes infraestructuras de transporte que están en proyecto o en construcción. Descartamos la ampliación del puerto de Pasaia por su grave afección a los ecosistemas marinos y a la costa de Jaizkibel, calificada de Lugar de Interés comunitario (LIC) integrado en la Red Natura 2000, así como futuras ampliaciones del puerto de Bilbao. Tampoco contemplamos la ampliación de ninguno de los aeropuertos vascos, si acaso defenderemos un uso complementario que optimice las infraestructuras ya existentes. En especial nos opondremos a la ampliación del aeropuerto de Hondarribia por su afección al humedad de Txingudi y por el aumento de la afección por ruidos a la población que habita en los barrios cercanos. Realización de una auditoría externa del proyecto del TAV a su paso por Euskadi que analice plazos y trazado. Moratoria del proyecto mientras tanto y análisis independiente de la viabilidad de su transformación en una red ferroviaria mixta, que dé servicio a las ciudades de tamaño medio existentes en su trazado y que enlace las infraestructuras logísticas ya existentes (puertos de Bilbao y Pasaia, plataformas de Júndiz y Arasur) con la cornisa cantábrica, la frontera de Francia y la Meseta. En este sentido, propondremos el replanteamiento de la Variante Sur Ferroviaria en el área metropolitana de Bilbao.

Por el contrario, proponemos fomentar la red ferroviaria de cercanías, promoviendo el desdoblamiento de los tramos únicos y la electrificación al 100% de todas las redes.

En el caso del Metro de Donostia, nos opondremos a la financiación del proyecto de ampliación por parte del Gobierno Vasco, por su desmesurado coste frente al limitado beneficio social que conlleva. Consideramos que las necesidades de movilidad en Donostia se pueden cubrir de forma menos costosa e igualmente sostenibles, por lo que trabajaremos para generar otras alternativas.