Programa PODEMOS

Eje IV: El blindaje de los derechos sociales

En los últimos tiempos han sido múltiples movimientos sociales e intelectuales los que han señalado la incompatibilidad entre desigualdad social y democracia. La formulación en positivo de esta idea que está ya fuertemente arraigada en la conciencia de la ciudadanía, es buscar el blindaje de los derechos sociales en los acuerdos de convivencia, ya sean estos la constitución o un nuevo estatus en el caso vasco. Una igualdad entendida en un sentido amplio, abarcando tanto el ámbito de la desigualdad socioeconómica y la que se da entre mujeres y hombres o de todas las opciones y condiciones personales.

En la última legislatura se han producido avances en la consideración del derecho a la vivienda como un derecho subjetivo. Anteriormente se produjeron otros muy significativos como fue la Iniciativa Legislativa Popular promovida en 1996 por decenas de miles de vascos y vascas exigiendo un ingreso mínimo en casos de necesidad. Hoy, como ayer, necesitamos abrir un debate sobre la pertinencia y viabilidad de la implantación de una renta básica en Euskadi partiendo de la Renta de Garantía de Ingresos ya existente y el fruto de ese debate deberá incluirse en estos acuerdos. Así como otras cuestiones vinculadas a garantizar una educación pública de calidad, laica e inclusiva o a una sanidad pública universal, integral y gratuita.

Se citaba antes pero es precisa una mención específica a la igualdad social entre mujeres y hombres, aún hoy pendiente. Este principio político debe ser consagrado en el pacto social comoun objetivo prioritario de la acción de nuestras instituciones.

En los noventa conseguimos ser referentes en políticas sociales innovadoras. Y hoy toca volver a serlo, y eso pasa, entre otras cuestiones, por blindar muchas de estas conquistas en nuestros textos de rango legal más alto. Máxime cuando hemos visto que aprovechando contextos de crisis algunos gobiernos –y no sólo en Madrid- han tratado de arrebatarnos estos mínimos de dignidad.

Hablábamos anteriormente de avance democrático, y en este ejelo hacemos de avance social.Fruto de la injusta gestión de la crisis que se ha hecho, estamos aprendiendo no con poco sufrimiento que una democracia es de alta calidad cuando asegura una serie de servicios públicos y derechos sociales a su ciudadanía. Consideramos que esta máximaocupa la centralidad en el nuevo pacto social del que nos dotemos. Nunca más una Euskadi sin su gente. Porque frente a las propuestas indefinidas de nuevo estatus que se han lanzado por parte de otras fuerzas políticas y que esconden meros traspasos de competencias –a los que, en principio, no nos oponemos– queremos confrontar una propuesta alternativa pensada en dar respuesta a los intereses y necesidades de la mayoría social.