La salud es un derecho humano. Una asistencia digna, también.

12 septiembre, 2016

El derecho humano a la salud tiene que ver con los servicios de salud, con médicos, con acceso a los medicamentos necesarios y con capacidades tecnológicas diagnósticas y terapéuticas. Tienen que ver con la interculturalidad y la inclusión, con una nueva ética en las relaciones medico/paciente, con la profundidad de las Reformas emprendida en el sector, tanto en el primer nivel como en el ámbito hospitalario de la atención, con las estrategias de promoción de la salud en el ámbito de la salud comunitaria, aunque no solo.

Sin embargo, en nuestra opinión, hoy, las causas por las que a gente muere, enferma, se encuentra con dolor o en situación de  invalidez, en el planeta son:

1.- La pobreza y la extrema pobreza, o como vivir una vida plena de capacidades y de opciones, sin inequidades.

2.- Una vida en la paz, sin guerras y sin violencias de ningún tipo, tampoco la violencia de género, verdadera epidemia del siglo XXI.

3.- Y un Ecosistema sostenible.  Un medio ambiente fuente de vida agradable para vivir y no sujeto a agresiones y catástrofes que sesgan vidas y quiebran sueños y proyectos.

Insistimos que la guerra, la pobreza y el cambio climático, el medio en el que vivimos, son las causas principales del malestar en el ámbito internacional.

Dicho lo dicho, comentemos algunas cuestiones acerca de los Servicios de Salud. Sobre los médicos, sobre los medicamentos, sobre la Tecnología y sobre como lo estamos haciendo para garantizar el derecho humano a la salud.

En Euskadi tenemos claro las propuestas:

Un Servicio Nacional de salud, cuya propiedad y financiamiento sea público, la organización sea de carácter integrado y coordinado en todos sus niveles de atención, tanto en el ámbito ambulatorio como en el hospitalario; integrado y coordinado con estrategias de promoción y prevención de la salud y con el ámbito socio sanitario, atravesado por la calidad en sus prestaciones, con criterios de equidad, esto es, evitando desigualdades en sus actividades, programas y servicios, desigualdades de renta, de género, geográficas, de edad u otras condiciones físicas o psíquicas, de condición étnica o indígena, de creencia o de grupo o clase social.

Cuidado con las privatizaciones, algunos pensaron ya desde finales de los años 80 que la salud era una gran negocio que no lo podían perder. Debemos blindar los sistemas públicos de salud en nuestros países y adaptarlos a lo necesario, siempre buscando las alianzas sociales oportunas para su sostenimiento y defensa.

Un Servicio Nacional de Salud descentralizado, alejado de la fascinación de la tecnología médica, pero utilizándola en lo necesario. Con criterios de racionalización, producción, solidaridad y necesidad.

Con accesibilidad universal a todos los servicios y a una cartera de actividades consensuada con los agentes sociales, de marcado carácter comunitario, donde la participación social sea una verdadera escuela de empoderamiento civil en los procesos de gestión de los programas y servicios y también en el mismo proceso de vivencia de la enfermedad.

Una participación no instrumentalizada fuera de las relaciones de poder que otorga el conocimiento medico a los profesionales. Una participación que busque la autogestión y la autonomía del paciente. Que busque la no dependencia de las personas hacia los sistemas médicos de atención.

Un Servicio Nacional de Salud donde la política de medicamentos y su acceso, se enfrente con inteligencia a los mercaderes de la salud, que proponga una acceso universal a los medicamentos necesarios, según necesidades, que huya de culturas de consumo unidas al sector privado, y que busque sistemas de fármaco vigilancia y de evaluación de los medicamentos, democráticos y científicos. Y Una nueva forma ética de relacionarse entre profesionales y Farmaindustria.

Un Sistema Nacional de Salud, en fin, que sea el orgullo del país y de su población y que se base en la solidaridad de los jóvenes con los viejos, de los sanos con los enfermos y de los ricos con los pobres. Un SNS para todos y para todas. Basado en sus decisiones en el método epidemiológico, en la mejor evidencia científica, en los significados culturales de la población y en sistemas de información unificados y desagregados. Para los pobres, para las clases medias y, también para los ricos. Que impulse el desarrollo, la dignidad y el bienestar y produzca cohesión social en la sociedad vasca, y felicidad en las gentes, tambien por mejorar la calidad de la muerte, por prevenir, curar o cuidar las enfermedades infecto contagiosas y crónicas degenerativas, que mitigue el dolor y cuide y rehabilite o prevenga la invalidez.

Un Servicio Nacional de Salud para los pobres es un pobre Servicio público de salud. La muerte, la enfermedad, la invalidez y el dolor tienen en su origen y en su desarrollo clase social, por ello la solidaridad debe ser un valor de clase y una característica de los servicios de salud. Precisamente por eso, porque somos solidarios.

Un SNS que genere desarrollo y que sea parte de él, que redistribuya la renta social de la riqueza producida en el País y esté atento a los problemas. Los sistemas de salud dejan de ser mecanismos de redistribución de la riqueza, de la renta social, y no generan salud cuando no se planifican y no se regulan democráticamente. Entonces se producen crecimientos incontrolados, inercias profesionales y se generan ganancias para las multinacionales,  reproduciendo capital para los  sectores lucrativos del sector financiero.

Estos son para ELKARREKIN PODEMOS los elementos esenciales que debe tejer las políticas sociales en salud en la próxima legislatura.

JL Uria

Candidato por Bizkaia

Elkarrekin Podemos